Coliflor tikka masala

La coliflor tikka masala es una versión vegetal del clásico indio que no tiene nada que envidiar al original. La coliflor asada previamente absorbe la salsa especiada y queda tierna por dentro y con un sabor profundo.

Coliflor tikka masala

Crudas, al vapor o salteadas

El dulzor excesivo es el error más común en repostería vegana. Antes de añadir azúcar conviene probar la masa: la fruta madura, el plátano o el dátil ya endulzan bastante y permiten reducir la cantidad sin que se note.

Comprar verdura de temporada es más barato, más sabroso y más sostenible. En primavera apetece espárrago y guisante, en verano tomate y calabacín, en otoño seta y calabaza y en invierno col, puerro y raíces.

Técnicas de cocción y qué aporta cada una

Conviene leer la receta entera antes de encender el fuego. Cocinar sin prisa y con los ingredientes ya pesados sobre la encimera ahorra improvisaciones, evita que algo se queme y hace que el proceso sea mucho más agradable.

La bandeja de verduras al horno funciona con una regla sencilla: piezas de tamaño parecido, aceite suficiente, sal y un horno bien caliente. A mitad de cocción se remueve todo y se añade lo que se hace más rápido.

Cómo conservar el color y los nutrientes

Para que los niños coman verdura conviene presentarla sin discurso. Cortada en tiras, con una salsa para mojar, mezclada en una tortilla o escondida en una salsa de tomate, la verdura entra antes por los ojos que por la razón.

Calabazas, boniatos, zanahorias y remolachas son la despensa del otoño. Dulces por naturaleza, aguantan semanas en un lugar fresco y se convierten en cremas, asados o guisos con muy pocos ingredientes más.

Cómo conservar color y nutrientes al cocinar

  • Cocer el tiempo justo y enfriar rápido en agua con hielo.
  • Escaldar las verduras verdes antes de saltearlas.
  • Asar a temperatura alta para caramelizar sin perder textura.
  • Aprovechar el vapor en lugar de hervir en mucha agua.
  • Aderezar en el último momento con aceite y sal.
  • Servir la verdura al dente y con un punto crujiente.

Cocinar verduras para los más pequeños

Las legumbres de bote son un recurso perfectamente válido para el día a día. Bien escurridas y aclaradas con agua fría pierden ese sabor a conserva y quedan listas para cualquier guiso, ensalada o crema en la mitad de tiempo.

Cada técnica de cocción da un resultado distinto. Al vapor se conservan los nutrientes y el sabor limpio, asada se concentran los azúcares, salteada gana textura y en crudo se aprovecha toda su frescura.

Mejor cocción según el tipo de verdura

VerduraMejor cocciónQué realza
Hoja verdeSalteado rápidoTextura crujiente
RaízHorno o puréDulzor natural
CalabazaAsadaSabor concentrado
ColiflorHorno con especiasSabor tostado
Judía verdeVaporColor y frescura

Una verdura sosa casi siempre es una verdura mal aliñada. Aceite de oliva, limón, sal en escamas, unas semillas tostadas y una hierba fresca cambian por completo la percepción de un plato que parecía aburrido.

Aliños que hacen brillar una verdura

La cocina vegetal no consiste en renunciar a nada, sino en aprender a mirar los ingredientes de otra manera. Cuando la verdura, la legumbre y el cereal ocupan el centro del plato, el sabor no se pierde: se ordena de nuevo y aparece con más fuerza y más matices.

El dulzor excesivo es el error más común en repostería vegana. Antes de añadir azúcar conviene probar la masa: la fruta madura, el plátano o el dátil ya endulzan bastante y permiten reducir la cantidad sin que se note.

Aprovechar tallos, hojas y pieles

Comprar verdura de temporada es más barato, más sabroso y más sostenible. En primavera apetece espárrago y guisante, en verano tomate y calabacín, en otoño seta y calabaza y en invierno col, puerro y raíces.

Conviene leer la receta entera antes de encender el fuego. Cocinar sin prisa y con los ingredientes ya pesados sobre la encimera ahorra improvisaciones, evita que algo se queme y hace que el proceso sea mucho más agradable.

Para que una verdura conserve su color hay que cocerla el tiempo justo y enfriarla enseguida. Un baño de agua con hielo después de escaldarla fija el verde y evita ese tono apagado que aparece cuando se pasa de cocción.

Comprar verdura de temporada es más barato, más sabroso y más sostenible. En primavera apetece espárrago y guisante, en verano tomate y calabacín, en otoño seta y calabaza y en invierno col, puerro y raíces.

Cada técnica de cocción da un resultado distinto. Al vapor se conservan los nutrientes y el sabor limpio, asada se concentran los azúcares, salteada gana textura y en crudo se aprovecha toda su frescura.

Una verdura sosa casi siempre es una verdura mal aliñada. Aceite de oliva, limón, sal en escamas, unas semillas tostadas y una hierba fresca cambian por completo la percepción de un plato que parecía aburrido.

Aderezar en el último momento es la regla de oro con la verdura. La sal y el aceite aplicados justo antes de servir mantienen la textura crujiente y evitan que el plato se vuelva blando y tristón. Lo que queda en el plato es, al final, lo que cuenta.